viernes, 1 de enero de 2010

Apocalipsis, 19,5


5Y salió del trono una voz que decía: "Alabad a nuestro Dios todos sus siervos, los que le teméis, pequeños y grandes". 6Y oí un clamor como de numerosa muchedumbre, como estruendo de muchas aguas y estampido de poderosos truenos, que decía:
"¡Aleluya!
Porque ha comenzado a reinar el Señor,
nuestro Dios todopoderoso.
7Alegrémonos y regocijémonos y démosle gloria,
porque han llegado las bodas del Cordero,
y su esposa se ha preparado.
8Le ha sido concedido vestirse
de lino resplandeciente y puro".

El lino significa las obras buenas del pueblo santo.
9Entonces me dice: "Escribe: dichosos los invitados al banquete de las bodas del Cordero". Y añadió: "Éstas son las palabras verdaderas de Dios". 10Yo caí a sus pies para adorarlo. Pero me dijo: "No hagas eso. Consiervo tuyo soy y de tus hermanos, que tienen el testimonio de Jesús. A Dios has de adorar". Pues el testimonio de Jesús es el espíritu de profecía.
11Vi entonces el cielo abierto y apareció un caballo blanco. Su jinete se llama "fiel y veraz", porque juzga y hace guerra según justicia. 12Sus ojos son llama de fuego. Lleva en la cabeza muchas diademas y tiene un nombre escrito que nadie conoce sino él.

2 comentarios:

Felicitas dijo...

El banquete de las Bodas del Cordero... hmmm, supongo que se refiere al Banquete Eterno, junto a Dios, pero yo diría que ya aquí comenzamos a participar del banquete del Santo Cordero en cada Misa, en la que se nos da como Alimento de Vida Eterna. Un grandísimo Misterio de Amor Divino.
Petons.
;o)

Margalida dijo...

Pues la verdad es curioso las diferentes interpretaciones que uno puede hacer de los textos.

¿Tu siempre tienes la misma intensidad?
Dime el secreto.

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