domingo, 21 de febrero de 2010

viernes, 12 de febrero de 2010

Unidos con el AMOR de Jesús Sacramentado.

En la celebración eucarística no sólo hay comunión con el Señor, sino también
con la creación y con los hombres de cualquier lugar y tiempo... La celebración
eucarística no es sólo un encuentro entre el cielo y la tierra, sino también un encuentro
entre la Iglesia de entonces y la de hoy, entre la de aquí y la de allí... Nombrar al Papa
y al obispo significa que celebramos realmente la única Eucaristía de Jesucristo y que
solamente podemos recibirla en la única Iglesia... La celebración de la misa necesita
del sacerdote, que no habla en su propio nombre, no actúa como si se tratara de una
tarea propia, sino que representa a toda la Iglesia, a la Iglesia de cualquier tiempo y
lugar, a la Iglesia que le ha transmitido a él lo que ella misma ha recibido8.
La Eucaristía solamente puede celebrarse correctamente, si se celebra con toda
la Iglesia. A Jesús solamente lo tenemos, si lo tenemos con los demás. Y porque en la
Eucaristía solamente se trata de Cristo, precisamente por eso, ella es el sacramento de
la Iglesia. Y por el mismo motivo sólo puede ser celebrada en unidad con toda la
Iglesia y contando con su autorización. Por eso, el Papa aparece en la plegaria
eucarística en la celebración de la Eucaristía. La comunión con él es comunión con la
totalidad, sin la cual no se puede dar la comunión (plena) con Cristo... Nuestra fe y
nuestra oración sólo son correctas, cuando en ellas pervive sin interrupción la autosuperación,
la autorrenuncia a aquello que nos es propio, la cual nos conduce hasta la
Iglesia de cualquier lugar y tiempo: ésta es la esencia de la catolicidad. De eso se trata
cuando nosotros, por encima de lo propio, nos unimos al Papa y de ese modo nos
incorporamos a la Iglesia de todos los pueblos9.
Como muy bien ha dicho alguien, hay que darse cuenta con toda claridad de que
la misa que se celebra, no es la misa del padre Juan, o del padre Antonio, sino la misa de
Jesús y, por tanto, no podemos celebrarla a nuestro gusto y de acuerdo a nuestras ideas y
opiniones, sino de acuerdo a lo que Cristo quiere, según las normas establecidas por la
Iglesia universal y que tienen una continuidad viva y progresiva desde la misa de la
Última Cena hasta ahora.

Texto extraido de:
P. ÁNGEL PEÑA O.A.R.(2007),SACERDOTE PARA SIEMPRE, Lima-Perú
http://www.libroscatolicos.org/index2.htm

martes, 9 de febrero de 2010

sábado, 6 de febrero de 2010

La Sabiduria




Padre nuestro,
que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden
;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.

Amén

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