viernes, 12 de febrero de 2010

Unidos con el AMOR de Jesús Sacramentado.

En la celebración eucarística no sólo hay comunión con el Señor, sino también
con la creación y con los hombres de cualquier lugar y tiempo... La celebración
eucarística no es sólo un encuentro entre el cielo y la tierra, sino también un encuentro
entre la Iglesia de entonces y la de hoy, entre la de aquí y la de allí... Nombrar al Papa
y al obispo significa que celebramos realmente la única Eucaristía de Jesucristo y que
solamente podemos recibirla en la única Iglesia... La celebración de la misa necesita
del sacerdote, que no habla en su propio nombre, no actúa como si se tratara de una
tarea propia, sino que representa a toda la Iglesia, a la Iglesia de cualquier tiempo y
lugar, a la Iglesia que le ha transmitido a él lo que ella misma ha recibido8.
La Eucaristía solamente puede celebrarse correctamente, si se celebra con toda
la Iglesia. A Jesús solamente lo tenemos, si lo tenemos con los demás. Y porque en la
Eucaristía solamente se trata de Cristo, precisamente por eso, ella es el sacramento de
la Iglesia. Y por el mismo motivo sólo puede ser celebrada en unidad con toda la
Iglesia y contando con su autorización. Por eso, el Papa aparece en la plegaria
eucarística en la celebración de la Eucaristía. La comunión con él es comunión con la
totalidad, sin la cual no se puede dar la comunión (plena) con Cristo... Nuestra fe y
nuestra oración sólo son correctas, cuando en ellas pervive sin interrupción la autosuperación,
la autorrenuncia a aquello que nos es propio, la cual nos conduce hasta la
Iglesia de cualquier lugar y tiempo: ésta es la esencia de la catolicidad. De eso se trata
cuando nosotros, por encima de lo propio, nos unimos al Papa y de ese modo nos
incorporamos a la Iglesia de todos los pueblos9.
Como muy bien ha dicho alguien, hay que darse cuenta con toda claridad de que
la misa que se celebra, no es la misa del padre Juan, o del padre Antonio, sino la misa de
Jesús y, por tanto, no podemos celebrarla a nuestro gusto y de acuerdo a nuestras ideas y
opiniones, sino de acuerdo a lo que Cristo quiere, según las normas establecidas por la
Iglesia universal y que tienen una continuidad viva y progresiva desde la misa de la
Última Cena hasta ahora.

Texto extraido de:
P. ÁNGEL PEÑA O.A.R.(2007),SACERDOTE PARA SIEMPRE, Lima-Perú
http://www.libroscatolicos.org/index2.htm

5 comentarios:

Felicitas dijo...

Es verdad, la Santa Misa es la Misa de Jesús, es decir la actualización del Sacrificio del Calvario y también de la Resurrección de Jesús.
Jesús se nos hace presente con su Cuerpo, su Sangre, su Alma y su Divinidad, todo Él, y se ofrece al Padre en expiación por nuestros pecados.
Participando del sacedorcio común de los fieles, que deriva del Sacerdocio de Jesucristo, como el ministerial, podemos nosotros también ofrecerle al Padre, durante la Misa, a su Hijo que está sobre el Altar, como propiciación por nuestros pecados. Y también, uniéndonos a Jesús, podemos ofrecernos con Él al Padre para la salvación del mundo.
¿Quién dijo que las cosas de la Fe son aburridas?
Serán salvajes....

CRUX dijo...

Magnífico punto, ¡Magnífico!.
No alterar la Liturgia y vivir la Comunión en Comunidad:Común-Unidad.

será porque tras la Santa Misa la gente sale del templo con cara larga aún después de haber comulgado, les ha sido dado el Tesoro más Grande y salen que... ¡vaya!, a veces damos pie a los salvajes.

Felicitas dijo...

Oh, querido Crux, siempre das en la diana....

Margalida dijo...

Que cosas más bonitas decís y que fe tenéis...

Lo de las caras largas es un tema algo complicado.
Yo durante la misa parezco una...no sé calabras poner.
Diríamos aguafiestas pues estoy muy seria todo el rato y bastante concentrada.
Parece que estoy más en un funeral que una fiesta.
Parece que estoy allí fustigándome en vez de adorar.
No es mi intención, me arrodillo cuando lo siento aunque la gran mayoría esté de pie.
La semana pasada me había ido un ratido delante del sagrario y una persona le dijo a mi marido, al preguntarle dónde estaba yo, hace cosas de beatas.
Yo lo interpreté como algo positivo y no peyorativo, la verdad suena a vieja y llorana estar ante el sagrario y hacer los ritos con seriedad.
Al salir o antes de salir suelo sonreir con los que tengo al lado o saludarnos si son conocidos, una cosa no quita la otra.
Supongo que dentro de la iglesia se está más serio por respeto, no por ganas de hablar con el de al lado.

Es complicado todo ésto.
La misa puede parecer seria, aburrida, repetitiva, penitente, llorona.
Me parece que algunos colectivos la celebran de manera más festiva.
Si te he de decir la verdad, no sé cual es la mejor fórmula, ni cómo debería ser.
Cuanto más siento la celebración es en la seriedad, parece como si penetrara más en mi interior.
Los ritos serios me calan más y de manera más profunda.

Margalida dijo...

Rezar el rosario también suena a rezos de vieja y todo lo que he dicho anteriormente.

Ojalá tanto la Santa Misa y el Santo Rosario dejen de ser considerados algo serio y aburrido. Ojalá el Espíritu Santo conceda la gracia de sentir su AMOR en la Santa Misa y en el Santo Rosario.
Ojalá conceda la animosidad para tener ganas como algo festivo y no soso e insulso.
¡Cuánta gente si en su interior lo sintiera iría!
Ellos no lo sienten porque no pueden sentirlo, muchos no tienen la culpa.
Amas o no amas.
Sientes o no sientes.
Si aquí aplicáramos la psicología podríamos decir que si concedes refuerzos y algunos estímulos la gente iría más. Yo lo dudo pues crees o no crees. Sientes o no sientes.
Si no es Dios que conceda esta gracia, estos regalos, aquí lo demás tiene poco que hacer.
Por aquí solemos decir que: la gente se acuerda de Santa Bárbara cuando truena.

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